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Mientras una persona espera los resultados de la prueba es conveniente que utilice una mascarilla cuando interactúe con otras personas, dentro o fuera de su hogar, o comparta espacios con ellas. Para más información, sírvase leer nuestra página de orientaciones para el público. ¿Cómo podemos protegernos y proteger a los demás si no sabemos quién está infectado? Para saber más sobre la COVID prolongada, sírvase consultar la información relativa a la afección posterior a la COVID-19 y las preguntas y respuestas. Sin embargo, cualquier persona de cualquier edad puede contraer la COVID-19 y enfermarse gravemente o morir.
Las pruebas de análisis serológico pueden decirnos si alguien ha tenido una infección en el pasado, aun cuando no haya tenido síntomas. Algunas personas que han tenido COVID-19, independientemente de que hayan necesitado hospitalización o no, siguen experimentando síntomas tales como fatiga y síntomas respiratorios y neurológicos. Además, es importante permanecer vigilantes para reconocer a las personas con enfermedad grave y a las que necesitan tratamiento hospitalario, a fin de tratarlas sin dilación. La mayoría de las personas se recuperan por completo sin necesidad de tratamiento hospitalario.
Algunas afecciones que aumentan ese riesgo son la diabetes, las enfermedades cardiacas y pulmonares, la obesidad y la inmunodepresión.
Las personas infectadas también pueden transmitir el virus aun sin tener síntomas o en los días previos mejores casinos online peru a su aparición. El SARS-CoV-2 circula durante todo el año y provoca brotes en distintas zonas del mundo sin un patrón estacional definido. La infección es más probable si se está cerca de una persona enferma o se comparte con ella un espacio cerrado. El SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, se propaga por el aire mediante partículas respiratorias infecciosas que las personas infectadas expulsan al respirar, hablar, toser o estornudar. Algunas personas que han padecido la COVID-19, con independencia de si necesitaron atención hospitalaria, siguen experimentando síntomas, entre ellos cansancio y diversos síntomas respiratorios y neurológicos. Entre las consecuencias de la COVID-19 grave cabe destacar la insuficiencia respiratoria, la sepsis, la tromboembolia (trombosis) y la insuficiencia multiorgánica, que puede causar lesiones en el corazón, el hígado o los riñones, e incluso la muerte.
Más información acerca del brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19) Los antibióticos solo se deben usar según las indicaciones de un médico, para tratar una infección bacteriana. La OMS dirige las actividades destinadas a mejorar en todo el mundo la capacidad y el acceso a la producción, distribución y suministro de oxígeno a los pacientes. Se han logrado progresos enormes en el desarrollo de tratamientos para pacientes con COVID-19. Las pruebas de anticuerpos no se pueden usar para diagnosticar la infección por SARS-CoV-2 en las primeras etapas de la infección o enfermedad, pero pueden indicar si alguien ha tenido o no la enfermedad en el pasado. También conocidas como pruebas serológicas, estas pruebas permiten detectar los anticuerpos producidos en respuesta a una infección o vacunación.
Existe una posibilidad remota de que los niños presenten un síndrome inflamatorio grave unas semanas después de la infección, que puede requerir atención médica y hospitalización. Las personas de edad avanzada, las que padecen determinadas afecciones y las que no están vacunadas corren más riesgo de presentar cuadros graves. Los antibióticos no deben usarse como medio de prevención ni de tratamiento de la COVID-19. La COVID-19 es causada por un virus y, por lo tanto, los antibióticos no son eficaces. Los antibióticos no actúan contra los virus; solo actúan contra infecciones bacterianas.
Desde su introducción, las vacunas contra la COVID-19 han salvado millones de vidas en todo el mundo al proporcionar protección contra los síntomas graves, la hospitalización y la muerte. En los hospitales, los médicos usan antibióticos en ciertas ocasiones para tratar infecciones bacterianas secundarias, que pueden ser una complicación de la COVID-19 en pacientes gravemente enfermos. La cuarentena se aplica a ciertas personas que son contacto de alguien infectado con el SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19, independientemente de que la persona infectada tenga síntomas o no. En la mayoría de las personas, los anticuerpos comienzan a desarrollarse después de días o semanas, y pueden indicar si una persona ha tenido una infección en el pasado o ha sido vacunada. Las personas que no tienen síntomas pero han tenido contacto estrecho con alguien que está infectado, o que podría estarlo, también podrían considerar la posibilidad de realizar la prueba. El Acelerador del Acceso a las Herramientas contra la COVID-19 (Acelerador ACT), una iniciativa mundial de la OMS y sus asociados, fue un esfuerzo sin precedentes para desarrollar y desplegar rápidamente medios de diagnóstico, tratamientos y vacunas.
En raras ocasiones, los niños pueden desarrollar un síndrome inflamatorio grave unas semanas después de la infección. Las consecuencias de la COVID-19 grave incluyen muerte, insuficiencia respiratoria, síndrome séptico, tromboembolismo (trombosis) e insuficiencia multiorgánica, incluidas las lesiones en el corazón, el hígado o los riñones. Esto se debe en parte a la inmunización, en parte a las mutaciones del virus (especialmente las variantes de ómicron) y en parte a la disponibilidad de tratamientos médicos específicos. Las estimaciones más recientes sugieren que se requiere hospitalización en aproximadamente el 3% de los casos de COVID-19. A medida que disminuyen las tasas de pruebas se vuelve más difícil saber cuántas personas tienen COVID-19 y no buscan ningún tratamiento. Entre estas personas se incluyen, aunque no exclusivamente, las que toman medicamentos inmunodepresores; las que tienen trastornos cardíacos, pulmonares, hepáticos o reumatológicos crónicos; y las personas con VIH, diabetes, cáncer o demencia.
La COVID-19 es la enfermedad causada por un coronavirus denominado SARS-CoV-2. Entre las actividades que continúan figurando en este ámbito se cuentan la publicación periódica de notas sobre brotes epidémicos, el apoyo a la investigación en curso, la actualización de orientaciones, el seguimiento de la evolución del SARS-CoV-2 y la evaluación de la composición de las vacunas. Asimismo, proporcionó a los países recomendaciones estratégicas y normativas, orientaciones técnicas y diversas herramientas. La OMS asesora sobre la vacunación contra la COVID-19 a través de su Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización (SAGE).
Si el aislamiento en un centro médico no es posible y usted no pertenece a un grupo de alto riesgo de contraer una enfermedad grave, el aislamiento puede tener lugar en el hogar. Estar aislado significa estar separado de otras personas, preferentemente en un centro médico donde usted pueda recibir atención clínica. El aislamiento se aplica a personas que tienen síntomas de COVID-19 o cuyas pruebas han arrojado un resultado positivo para el virus. Si usted ha sido vacunado, tenga en cuenta que muchas pruebas serológicas no permitirán determinar si estaba infectado previamente o si ha sido vacunado (o ambas cosas), por lo que en tales circunstancias el resultado de la prueba será positivo en cualquier caso. Sírvase obtener más información sobre los tipos de pruebas de COVID-19 disponibles Las personas con signos y síntomas indicativos de COVID-19, o aquellas cuyas prueban arrojen resultados positivos para el virus, deberían usar una mascarilla cuando interactúen con otras personas dentro o fuera de su hogar o compartan espacios con ellas.
Esta página de preguntas y respuestas se actualizará a medida que se obtengan más conocimientos sobre la COVID-19 y su propagación, así como sobre la manera en que está afectando a las personas en todo el mundo. El plan prevé la gestión sostenible y basada en pruebas de las amenazas por coronavirus y la armonización de las respuestas frente a la COVID-19 con estrategias más amplias de control de las enfermedades respiratorias y de fortalecimiento de la salud pública. El pilar COVAX del Acelerador ACT, dedicado a las vacunas, se convirtió en una iniciativa decisiva para agilizar su desarrollo y producción y garantizar el acceso equitativo a ellas en todo el mundo. A pesar de que las vacunas protegen frente al cuadro grave de la enfermedad y la muerte, no son tan eficaces para reducir la transmisión. Los grupos de máxima prioridad, como las personas de edad avanzada, pueden necesitar revacunarse entre 6 y 12 meses después de la última dosis, al igual que las personas con obesidad u otras afecciones importantes, como diabetes; neumopatías, cardiopatías, hepatopatías y nefropatías crónicas, e inmunodepresión, además de las embarazadas y el personal de salud y asistencial en contacto directo con pacientes.